LA ESTELA DEL ZIKA: Fortalecimiento de las habilidades de los trabajadores de primera línea en Honduras

Maria Beatrice Spadacini

Senior Communications Advisor, Bureau for Global Health, USAID

En su camino a la sala de partos, Ana Gómez descubrió que estaba infectada con el virus del Zika y que su hijo probablemente nacería con microcefalia. Ella no sabía lo que significaba esto, pero temía que su bebé no sobreviviera.

"La madre no mostraba señales de infección por el virus del Zika, pero parece que su pareja si," dijo la Dra. Ileana Mayes, epidemióloga y genetista que apoya la respuesta ante el Zika, en el Hospital Tela de la ciudad de Tela, en la costa norte de Honduras.

LA NATURALEZA ASINTOMÁTICA DEL VIRUS ES ENGAÑOSA

De los cerca de 31,000 casos sospechosos de Zika registrados en Honduras el año pasado, sólo 298 fueron confirmados mediante pruebas de laboratorio, los trabajadores de la salud dicen que sólo alrededor de una cuarta parte de los casos sospechosos desarrollan síntomas, lo que dificulta que las mujeres embarazadas sepan si su hijo está en riesgo.

Cuando Tyler Jafeth Gómez nació hace dos meses, la circunferencia de su cabeza medía 13 pulgadas, una pulgada menos que el tamaño promedio, por lo que fue diagnosticado con microcefalia. La microcefalia es una condición médica en la que el cerebro no se desarrolla adecuadamente, dando como resultado una cabeza más pequeña de lo normal y un crecimiento limitado. Esta es una de las condiciones que pueden manifestarse en los niños nacidos con síndrome congénito de Zika.

UN GRUPO DE ESPECIALISTAS DE SALUD BRINDA SERVICIOS

Itza Gabriela Aguiluz brinda apoyo psicosocial a las familias afectadas por el Zika en el Hospital Tela, trabaja lado a lado con los pediatras Dra. Milixsa Dixiara Ortoñez y el Dr. Mayes, quienes han creado una sala especial para brindar consulta a las familias. Aguiluz también brinda consejería a los abuelos y otros parientes que viven con niños afectados por el Zika.

La atención y el apoyo son críticos para el bienestar de las madres y de los niños nacidos con síndrome congénito de Zika. La condición afecta a los niños de manera diferente, algunos niños pueden experimentar problemas auditivos y neurológicos al nacer o incluso seis meses después, mientras que otros pueden tener muy poco o demasiado tono muscular, lo que puede perjudicar la movilidad. Es difícil saber por adelantado qué tipo de apoyo especializado necesitarán estos niños a medida que crezcan.

ENTENDER LA TRANSMISIÓN PUEDE PREVENIR EL ZIKA

La mayoría de la gente en Honduras sabe que el Zika se transmite a través de una picadura de zancudo, pero no son conscientes de que el virus también se transmite por la via sexual.

Zayda Cáceres trabaja como punto focal en el Hospital Tela para un proyecto de USAID que capacita a los trabajadores de salud para brindar un mejor apoyo a las mujeres y familias en riesgo de contraer Zika. Ella alienta al personal del hospital a educar a todos los pacientes acerca de las vías de transmisión, especialmente a los hombres y a las mujeres embarazadas. Las sesiones de educación incluyen grupos exclusivos para varones y otros sólo para mujeres embarazadas.

APOYO Y SEGUIMIENTO COMUNITARIO

Los trabajadores de la salud a todos los niveles están capacitados para interactuar con las familias afectadas por el Zika. Erwin Staling Barahona es un trabajador social formado por UNICEF en el centro de salud primario de Villa Nueva, en un barrio de Tegucigalpa que atiende a unas 24,500 personas.

Erwin hace visitas domiciliares de manera regular y da seguimiento a las mujeres afectadas por el Zika, asi como a niños con síndrome congénito de Zika. Una de las madres es Ninoska Haylock; su hija de 9 meses, Fernanda Alvarez, nació con microcefalia. Esta condición hace que Fernanda se vuelva irritable y llore más frecuentemente.

Erwin conoce bien el barrio y brinda consejería a las familias y a sus vecinos, explicando cómo pueden ayudar a prevenir la extensión del virus del Zika guardando sus recipientes de almacenaje de agua vacios, de modo que no se conviertan en sitios de crianza de zancudos. Erwin le recordó a Ninoska que visitara el centro de salud y recogiera la medicina para Fernanda después de que ésta se resfrió, pero él sabe que los trabajadores comunitarios sólo pueden hacer una parte del trabajo , los vecinos a menudo llenan las brechas ayudando a las familias y madres como Ninoska, llevándoles comida o ayudando con el lavado de su ropa.

"En última instancia, es la comunidad la que debe reunirse alrededor de la familia con atención y apoyo", dijo Erwin. "Nosotros solamente facilitamos el proceso educando a los vecinos y aumentando la consciencia acerca de cómo se transmite el virus y cómo afecta a las familias".


ACERCA DE ESTA HISTORIA

USAID recibió $366 millones para responder al brote de Zika en 2016, principalmente en América Latina y el Caribe. Uno de los objetivos de USAID es proteger a las mujeres y los niños vulnerables de los efectos devastadores del Zika mejorando la prestación de servicios y brindando atención y apoyo a las familias afectadas por el virus. En Honduras, el proyecto ASSIST, financiado por USAID, capacita al personal de salud de 42 establecimientos médicos priorizados por el Gobierno de Honduras. USAID, en colaboración con UNICEF, está fortaleciendo la capacidad de 38 centros de atención primaria en todo el país.

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Este artículo fue publicado originalmente el 5 de julio por USAID: “In Zika’s Wake: Strengthening skills of health workers in Honduras” (en inglés). La autora es Maria Beatrice Spadacini de USAID. El fotógrafo es Brendan Bannon de Johns Hopkins Center for Communication Programs (JHU-CCP) quien fue contratado por USAID para este encargo. Las fotos están disponibles por cortesía de Photoshare, manejado por JHU-CCP. Esta version en español fue traducida por Karla Matus.

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